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Surgeons working in operating room

Fundamentos de la
iluminación quirúrgica

Temas

Una perspectiva en profundidad de la iluminación quirúrgica

Una iluminación quirúrgica adecuada es fundamental para la seguridad del paciente y la comodidad del personal. Debe estar diseñada para permitir que el equipo médico se centre exclusivamente en la cirugía.

Aprenda a identificar la iluminación que ofrece beneficios a largo plazo para su sala quirúrgica.

En primer lugar, un poco de historia

Antes de la invención de la luz eléctrica, las primeras operaciones quirúrgicas se realizaron a la luz del día, con una iluminación de 10.000 lx a 80.000 lx, dependiendo de la hora del día y la nubosidad. A finales del siglo XIX, las bombillas sustituían a la luz solar directa y dejaron más libertad para realizar intervenciones quirúrgicas a lo largo del día.
En la década de 1960, el uso de bombillas halógenas aumentó la cantidad de luz disponible en la mesa de operaciones a 100.000 lx, lo que es comparable a la luz solar directa de una playa del Mediterráneo. Treinta años después, las lámparas de descarga casi duplicaron la luz disponible a 200.000 lx. Sin embargo, este enfoque de «más es mejor» provocó fatiga ocular, lo que redujo la eficiencia de los cirujanos. Hoy en día, cada vez más lámparas quirúrgicas funcionan con LED. Estas bombillas consumen menos energía para producir una iluminación más nítida y fría, que ofrece a los cirujanos la visibilidad que necesitan para tomar decisiones diagnósticas eficaces.

¿Qué es lo más importante en una lámpara quirúrgica? 

Una iluminación satisfactoria requiere un equilibrio especial entre luminancia, gestión de sombras, volumen y temperatura. Esto maximiza la visibilidad en el sitio quirúrgico, a la vez que minimiza la fatiga ocular.

Deben tenerse en cuenta cuatro criterios principales:

iluminación, volumen de luz, gestión de calor y sombras.

Iluminación

Una iluminación adecuada es un compromiso para garantizar una buena visibilidad con un brillo mínimo y evitar el cansancio ocular de los cirujanos. La iluminación central máxima (Ec) debe estar entre 40.000 y 160.000 lx en el centro de la mancha luminosa, a un metro de la fuente de luz. El tamaño de la mancha luminosa puede variar dependiendo del tipo de cirugía para limitar el deslumbramiento periférico. Esta mancha luminosa se calcula cuando la iluminación es superior o igual al 10% de la iluminación máxima (Ec). El diámetro de esta área se conoce como D10.
La iluminación debe ser uniforme para reducir la fatiga ocular relacionada con el deslumbramiento. El diámetro se medirá donde la iluminación sea el 50% de la Ec (llamada D50) y se dará una relación D50/D10. La norma indica que esta relación no debe ser inferior a 0,5.

Gestión de sombras

 Lo que es realmente importante en términos de gestión de sombras es la luz útil que tendrá el equipo quirúrgico cuando se utilice debajo de la lámpara y no solo la potencia de la lámpara. La calidad de una lámpara quirúrgica depende de la cantidad de luz útil que se encuentre dentro de la cavidad. Es un equilibrio entre la cantidad de luz y la capacidad de gestionar las sombras. Existen dos tipos de sombras: las sombras proyectadas y las sombras de contorno. Las sombras proyectadas interfieren con la visibilidad, mientras que las sombras de contorno nos ayudan a medir la profundidad y el volumen. Una iluminación eficaz minimiza las sombras proyectadas y mejora la de contorno. La superficie de la fuente de luz, cómo se conduce la luz hacia el área quirúrgica, el lugar en el que más se necesita y el número de fuentes de luz son elementos que influyen en las sombras proyectadas. Más haces de luz mejoran la dilución de las sombras, mejorando así la visibilidad del cirujano.

Volumen de luz

 Dado que la cavidad quirúrgica no es plana, los cirujanos necesitan iluminación en tres dimensiones. La combinación de varias manchas luminosas que se proyectan al mismo tiempo y a diferentes alturas, crea un volumen uniforme de luz. El volumen de luz se mide mediante una ecuación de la norma IEC. L1 + L2. L1 es la distancia entre Ec y el punto donde se mide la luminancia al 60% que va hacia la lámpara. L2 es la distancia entre Ec y el punto donde la luminancia se mide al 60% de distancia de la lámpara. La mejor lámpara quirúrgica tendrá el mayor volumen de luz en la cavidad, incluso cuando la luz esté colocada a más de un metro de distancia del sitio quirúrgico. La medición de L2 es particularmente importante para aplicaciones de cavidad profunda

Gestión del calor

La luz siempre tendrá energía, por lo que, para evitar la desecación del tejido, es obligatorio gestionar el calor de forma segura. El calor se puede medir en dos lugares: en la mancha luminosa y en la lámpara. El calor puede causar molestias al cirujano y puede secar el tejido expuesto del paciente. Aunque los LED no producen rayos infrarrojos dañinos, queda algo de calor. Cuanta más iluminación haya, más energía radiante habrá. El IEC limita esta irradiancia a no más de 1.000 W/m2 en la mancha luminosa. Las manchas luminosas superpuestas están siempre bajo el control de los cirujanos. Sin embargo, las lámparas también son una fuente de calor radiante, que debe reducirse para evitar el sobrecalentamiento y las perturbaciones del flujo laminar. Una lámpara quirúrgica de calidad minimizará el calor para mejorar la comodidad y los resultados del paciente.

Iluminación quirúrgica a prueba de fallos

No hay margen de error en el quirófano. Los equipos a prueba de fallos están diseñados para garantizar que no haya ningún riesgo de seguridad, incluso en una condición de primer defecto. Garantiza la preservación de la iluminación y la maniobrabilidad, proporcionando una iluminación central de 40.000 lx, como mínimo. Las luminarias individuales sin protección contra la interrupción de la luz en una condición de primer defecto no son a prueba de fallos. Una luz con dos luminarias menores con transformadores, fusibles, cableado y anillos colectores separados sería a prueba de fallos. Ejemplos de una condición de primer defecto: Rotura de cable en el interior del equipo. Fallo del anillo colector, de un fusible, de una lámpara o del aislamiento. Fallo en el dispositivo electrónico. Desconexión de los cables de alimentación de la lámpara.

Norma específica para iluminación quirúrgica

Norma 60601-2-41 de la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC).
La empresa francesa ALM inició un grupo de trabajo internacional (Alemania [Heraeus - Berchtold], Reino Unido [Brandon], EE. UU. [Steris - Getinge], Japón [Yamada], Unión Soviética, Francia [ALM + Angenieux]), que se creó en 1990 basándose en un proyecto francés.
Todos los socios de fabricación llegaron finalmente a un acuerdo en 1997. El envío de votos, publicaciones y solicitudes comenzó en diciembre de 1999. Esta norma se refiere a la seguridad de las lámparas quirúrgicas y de exploración. La organización mundial para la estandarización que incluye todos los comités electrotécnicos nacionales. Su objetivo es promover la cooperación internacional en todas las cuestiones relativas a la estandarización. Los documentos elaborados se presentan como recomendaciones de uso internacional. Los comités nacionales del IEC se comprometen a aplicar las normas internacionales del IEC de manera transparente y de la forma más amplia posible en sus normas nacionales y regionales. Cualquier divergencia deberá estar claramente indicada. El IEC no proporciona ningún procedimiento de marcado para indicar su aprobación. El IEC no se responsabiliza de ningún equipo declarado conforme con una de sus normas. Actualmente, estas son las empresas que forman parte del IEC: Steris (EE. UU.), Getinge (Suecia), Berchtold/Stryker (Alemania o EE. UU.), KLS Martin (Alemania), Rimsa (Italia), Brandon (Reino Unido), Draeger (Alemania) y Skylux (Japón)* *En noviembre de 2017

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