Los hospitales siempre han esperado que las lavadoras desinfectadoras ofrezcan un rendimiento de limpieza fiable. Hoy en día, sin embargo, las decisiones de compra se ven cada vez más condicionadas por un conjunto más amplio de factores. Además del rendimiento y la fiabilidad, los centros de Sanidad prestan mayor atención a la eficiencia operativa, el consumo de servicios públicos y el coste total de propiedad a lo largo de todo el ciclo de vida del equipo.
Más presión. Más expectativas.
Los hospitales buscan cada vez más oportunidades para optimizar el uso de los recursos sin dejar de ofrecer una atención al paciente segura y de alta calidad. La Organización Mundial de la Salud identifica el uso optimizado del agua y la energía como un elemento importante de las instalaciones de sanidad sostenibles desde el punto de vista medioambiental.[1]
Además de la seguridad del paciente y el rendimiento clínico, las organizaciones sanitarias están prestando mayor atención a la eficiencia operativa y la sostenibilidad medioambiental. Análisis recientes ponen de relieve que los hospitales se encuentran entre los componentes del sistema de sanidad que más recursos consumen, lo que hace que el uso eficiente de la energía y el agua sea cada vez más relevante a la hora de planificar y modernizar la asistencia sanitaria.[2]
Estos avances están influyendo en la forma en que los hospitales evalúan los equipos médicos.
Mientras que antes las decisiones de compra se centraban principalmente en el rendimiento de limpieza y la fiabilidad, los equipos de compras tienen cada vez más en cuenta el rendimiento del equipo a lo largo de toda su vida útil, incluidos los costes de operación, el consumo de servicios públicos y la facilidad de uso.
«Hoy en día, nuestros clientes van más allá del precio de compra y conceden mayor importancia al coste total de propiedad. La instalación, el mantenimiento preventivo y el consumo de servicios públicos contribuyen todos ellos a los costes de operación. Teniendo en cuenta estas prioridades, hemos desarrollado el Aquadis 44 para ofrecer valor a largo plazo y reducir el coste global», afirma Marcus Samuelsson, director de producto de Getinge.
Más allá del precio de compra
La inversión inicial es solo una parte de la ecuación.
A lo largo de la vida útil de una lavadora desinfectadora, los hospitales consumen continuamente electricidad, agua y detergentes, al tiempo que invierten en mantenimiento y recursos de personal. A lo largo de años de operación diaria, estos factores contribuyen de manera significativa al coste total de propiedad.
En consecuencia, los hospitales tienen cada vez más en cuenta aspectos que van más allá del mero precio de compra a la hora de evaluar nuevos equipos. La eficiencia operativa y el consumo de recursos se han convertido en factores adicionales a tener en cuenta, junto con el rendimiento de la limpieza y la fiabilidad.
Incluso reducciones modestas en el consumo de agua, detergente o energía por ciclo de limpieza pueden acumularse a lo largo de entre 2.000 y 4.000 ciclos de limpieza al año, lo que convierte la eficiencia operativa en un factor cada vez más importante a lo largo de la vida útil del equipo.
Diseñar equipos que utilicen solo lo necesario
Mejorar la eficiencia en el uso de los recursos no consiste simplemente en reducir el consumo. Se trata de utilizar la cantidad adecuada de recursos para cada ciclo de limpieza, manteniendo al mismo tiempo un rendimiento de limpieza validado.
Los avances en la tecnología de las lavadoras desinfectadoras permiten ahora adaptar el uso de agua y detergente en función de la carga real, en lugar de aplicar los mismos ajustes a todos los ciclos.
Este enfoque no solo contribuye a reducir el consumo innecesario de servicios públicos, sino que también garantiza unos resultados de limpieza uniformes y fiables.
«El consumo de agua puede variar considerablemente en función de la carga. Al adaptar tanto el llenado de agua como la dosificación de detergente, el sistema ayuda a mantener la concentración correcta de detergente y un rendimiento de limpieza constante, al tiempo que utiliza únicamente los recursos necesarios para cada carga», afirma Samuelsson.
Apoyo a las personas y a la eficiencia operativa de las operaciones
La eficiencia va más allá del consumo de agua y energía.
El personal hospitalario trabaja en entornos exigentes en los que los flujos de trabajo suelen estar sometidos a una presión constante. Un equipo de manejo intuitivo, fácil de cargar y diseñado con un diseño ergonómico puede ayudar a simplificar las tareas diarias y favorecer flujos de trabajo más eficientes, al tiempo que reduce el esfuerzo físico innecesario.
A medida que los hospitales siguen haciendo frente a los retos de dotación de personal y optimizando sus operaciones diarias, la facilidad de uso se está convirtiendo en un factor cada vez más importante a la hora de seleccionar los equipos.
De la eficiencia al valor a largo plazo
Hoy en día, los hospitales evalúan cada vez más los equipos en función del valor que aportan a lo largo de su vida útil.
Un rendimiento de limpieza fiable sigue siendo esencial. Sin embargo, cada vez más, las decisiones de adquisición también tienen en cuenta factores como el consumo de servicios públicos, la facilidad de uso, los requisitos de mantenimiento y los costes de operación generales.
Esta perspectiva más amplia refleja un cambio hacia la evaluación de los equipos en función de su valor operativo a largo plazo, en lugar de basarse únicamente en el precio de compra.
La reducción del consumo de agua, detergentes o energía durante la operación habitual no sustituye el rendimiento de limpieza, sino que lo complementa. Cuando los equipos pueden mantener un rendimiento de limpieza validado al tiempo que optimizan el uso de los recursos, los hospitales pueden mejorar la eficiencia operativa a lo largo de todo el flujo de trabajo de reprocesamiento.
Poner en práctica la eficiencia en el uso de los recursos
La eficiencia en el uso de los recursos no se logra mediante una única característica, sino a través de decisiones de diseño que facilitan los flujos de trabajo cotidianos de los hospitales.
Un ejemplo de este enfoque es la lavadora desinfectadora Getinge Aquadis 44. Características como el ajuste automático del agua y el detergente en función de la carga, una interfaz de usuario intuitiva y una carga ergonómica están diseñadas para facilitar una operación diaria eficiente, al tiempo que se mantiene un rendimiento de limpieza fiable. La conectividad con soluciones como FleetView y T-DOC facilita aún más la gestión de los equipos y la trazabilidad a lo largo de todo el flujo de trabajo de reprocesamiento.
A medida que los hospitales siguen mirando más allá del mero precio de compra, las tecnologías que combinan rendimiento, facilidad de uso y un uso eficiente de los recursos pueden contribuir a generar valor operativo a largo plazo.